Frutos silvestres de Campoo: qué puedes encontrar en la naturaleza según la temporada

Caminar por los caminos y bosques del Valle de Campoo permite descubrir mucho más que paisajes bonitos. Dependiendo de la época del año, la naturaleza ofrece pequeños tesoros que forman parte de la vida rural y de la tradición de la zona.

Moras, nueces, avellanas, ciruelas y otros frutos pueden aparecer en caminos, fincas, árboles y zonas de vegetación. Algunos se consumen directamente; otros forman parte de recetas tradicionales o se utilizan para preparar conservas, postres y otros productos.

Sin embargo, hay algo importante que recordar antes de llenar una cesta durante un paseo: no todo fruto que encontramos en la naturaleza es comestible y no toda recolección está permitida en cualquier lugar. La identificación correcta y el respeto por la normativa y por las propiedades privadas deben estar siempre por delante.

La naturaleza también tiene su propio calendario

Una de las cosas más interesantes de los frutos silvestres de Campoo es que no aparecen todos al mismo tiempo.

La naturaleza tiene sus propios ritmos. Algunos frutos comienzan a madurar durante el verano, mientras que otros alcanzan su mejor momento cuando se acerca el otoño. Por eso, recorrer el valle en diferentes épocas del año permite descubrir paisajes distintos y también pequeños cambios en la vegetación. Un mismo camino puede ofrecer una experiencia completamente diferente en agosto, septiembre u octubre.

Y no hace falta convertirlo en una actividad de recolección. Muchas veces, simplemente aprender a reconocer los árboles y arbustos que encontramos durante un paseo ya es una experiencia interesante.

Las moras y arándanos, uno de los pequeños frutos silvestres

Las moras y arándanos son probablemente uno de los frutos silvestres que más fácilmente asociamos con los paseos por el campo. Durante el verano pueden encontrarse en determinadas zonas de vegetación, especialmente en zarzas. Su color oscuro cuando están maduras hace que sean relativamente fáciles de reconocer para quien conoce la planta.

Además de comerlas frescas, las moras se utilizan tradicionalmente en mermeladas, postres y otras preparaciones. Pero, incluso en este caso, conviene observar antes de cogerlas. No todas las plantas que encontramos junto a un camino son iguales y nunca debemos consumir un fruto si no estamos completamente seguros de su identificación.

Nueces y avellanas: los frutos que anuncian el otoño

Cuando el verano comienza a quedar atrás, aparecen otros protagonistas.

Las nueces forman parte del paisaje rural de muchas zonas de Cantabria y pueden encontrarse en nogales cultivados y otros espacios donde estos árboles forman parte del entorno. Las avellanas, por su parte, también son un fruto tradicional de nuestros paisajes.

Su presencia recuerda que el campo cambia continuamente.

Además, estos frutos tienen algo especial porque no suelen consumirse inmediatamente después de recogerlos como ocurre con otros frutos carnosos. Su conservación y preparación son diferentes y forman parte de esa relación tradicional entre las personas y el entorno rural.

Ciruelas y otros frutos de los árboles

En diferentes zonas rurales también podemos encontrar árboles frutales que producen ciruelas, manzanas, peras y otros frutos. Algunos forman parte de antiguas fincas familiares o de pequeños huertos y pueden encontrarse integrados en el paisaje de los pueblos.

Aquí es especialmente importante diferenciar entre un fruto silvestre y un árbol que tiene propietario.

Que un árbol esté junto a un camino no significa que podamos recoger sus frutos. Antes de hacerlo debemos asegurarnos de que se trata de una zona donde la recolección está permitida y, cuando existe una propiedad privada, contar con autorización.

Respetar el entorno también forma parte del turismo rural.

No todo lo que crece en el campo se puede comer

Esta es probablemente la regla más importante de todo el artículo.

Existen frutos, plantas y bayas que pueden parecerse mucho entre sí y que no son aptos para el consumo. Por eso, nunca debemos utilizar únicamente una fotografía de internet o una descripción aproximada para identificar una planta que queremos comer.

Si no conocemos perfectamente la especie, no debemos consumirla.

También es importante enseñar esta norma a los niños. Para ellos puede resultar divertido buscar frutos durante una excursión, pero deben entender que encontrar algo atractivo en un arbusto no significa que pueda comerse.

La curiosidad es bienvenida. La imprudencia, no.

Frutos silvestres

Recolectar también implica cuidar el entorno

Incluso cuando sabemos que un fruto es comestible y que podemos recogerlo legalmente, hacerlo de manera responsable es fundamental. No debemos arrancar ramas, dañar plantas ni recoger más cantidad de la que realmente vamos a utilizar. Tampoco conviene alterar zonas naturales para llegar a un fruto.

En Cantabria existen procedimientos específicos relacionados con la recogida de flora silvestre, por lo que las normas pueden depender del tipo de espacio, especie y finalidad de la recolección. La mejor filosofía durante una escapada por Campoo es sencilla: disfrutar de lo que encontramos sin dejar huella innecesaria.

Un paseo por Campoo puede convertirse en una pequeña aventura

Quizá una de las mejores cosas del turismo rural sea que no siempre necesitas un plan elaborado.

Puedes salir de Casucas La Guariza con la intención de dar un paseo y terminar descubriendo un árbol que nunca habías visto, reconocer una zarza cargada de moras o encontrar un nogal en el camino. Ese tipo de pequeños descubrimientos forman parte de la experiencia de viajar por un entorno rural.

Además, Campoo cuenta con una gran riqueza natural y actividades de educación ambiental que ponen en valor precisamente el conocimiento de la flora, la fauna y los paisajes de Cantabria.

Descubrir Campoo también es aprender a mirar

Los frutos que encontramos durante un paseo son solamente una pequeña parte de todo lo que podemos descubrir en el paisaje.

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Aprender a distinguir un árbol, reconocer cuándo empieza a madurar un fruto o entender cómo cambia la vegetación con las estaciones nos permite observar el entorno de una manera diferente.

Y quizá esa sea una de las mejores razones para pasar unos días en una casa rural: tener tiempo para mirar con calma.

En Casucas La Guariza, en Fontibre, puedes utilizar tu estancia como punto de partida para descubrir el Valle de Campoo, caminar por sus alrededores y disfrutar de una naturaleza que cambia con cada estación. Eso sí: si encuentras un fruto durante el paseo, recuerda la regla de oro.

Si no sabes exactamente qué es, no lo comas. Si sabes qué es, asegúrate de que puedes recogerlo. Y si lo recoges, hazlo siempre respetando el lugar donde lo has encontrado. Así, además de disfrutar de Campoo, ayudamos a conservarlo para quienes lleguen después.

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